jueves, 9 de agosto de 2012

El preocupante fenómeno de la destrucción espiritual.




La Nueva Clase, obra del autor yugoslavo: Milovan Djilas (1911-1995), fue escrita en 1956. En la misma se describe, hasta el detalle, cada elemento de la sociedad comunista de su época. Todo soplo de razón y cordura es aplastado. El resultado es la miseria más descarnada física, moral y espiritual de la humanidad.
Esta obra la leí hace muchos años, inmaduro e ignorante de la realidad descarnada, solo quedó en mi mente con fuerza atroz aquella fracción en la que el padre de una adolescente, para poder sobrevivir y ganar la vida material, exponía a su hija (desnuda, bajo una carpa cerrada) a libidinosos por unas monedas que aumentaban al que apeteciera tocar y comprobar la virginidad de la hija.
Cuando cualquier persona honesta mira en un viaje real o virtual por toda la isla arruinada de Cuba, fácilmente aprecia no solo la destrucción material, la pobreza, su descolorido y el sentido surrealista de representar una antigüedad dolorosamente actual con todo el subdesarrollo y atraso provinciano, sino también esa estampa de pueblo desnutrido a falta de no estar correctamente proteinizado, sino también mal vestido, mal calzado, etc.

Esas cosas se ven y se sufren desde lejos inmensamente, pero peor y más profunda herida es la que muchos llevamos en el alma, mente y corazón. Cuando una sociedad como institución general, comenzando por el Estado y Gobierno, niega la realidad espiritual de..."no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios" se está autodestruyendo, suicidando.
Fue después de esta base ideológica, creada por la filosofía castro-comunista, que avanzó a pasos gigantes el veneno del odio interfamiliar por causas ideo-políticas, padres contra hijos, hermanos contra hermanos, tíos contra sobrinos etc. Familias y vecinos completamente divididos por el solo hecho de no coincidir en una ideología, llegando incluso a fusilados, producto de delaciones de quienes debían apoyar, proteger o en el menor de los casos encubrir.
Recientemente, una amistad de origen ecuatoriano me refirió lo siguiente: "un compatriota fue a La Habana, de esos que se creen don juanescos, que gustan del vino, la parranda y la aventura. En una de las noches, recorriendo la ciudad, se encontró con un hombre, que acompañado por una joven bella, tocaba la guitarra y hacia su jolgorio. Al rato, se dirigió al hombre y le expresó su admiración por la joven. De inmediato, el interlocutor le preguntó si le gustaba, a lo que respondió positivamente. Y sin mediar mas palabras le dijo: "cien dólares". Cuando la llevó al hotel, y sin desvestirse, se provocó entre los dos una conversación sentimental, pues le hacía recordar a su hija de aproximadamente igual edad y entre otras cosas, la joven le informó que tenia nueve hermanos menores, y que el hombre que la propuso era su padre".
Lo anterior trastornó de dolor y emoción los sentimientos del turista, que le regaló cien dólares sin tener sexo y, además, antes de regresar le donó sus pertenencias, etc..Yo, personalmente conocía de hermanos proxenetas y otros fenómenos de la des-espiritualización, pero este caso en especifico me hizo recordar la obra "La Nueva Clase" de Milovan Djilas.
Cuando cualquier persona franca, habiendo visto al cabo de más de 50 años lo que se ha logrado bajo ese régimen, en lo material, espiritual y moral, si es verdaderamente honesto, sabe que ser partidario en Cuba del régimen represivo y totalitario no es una vocación ideológica, sino una opción económica y de supervivencia, la más pingüe quizás, pero sin dudas, la más cínica e indigna,  contraria no solo a la lógica humana, sino espantosamente lejana a lo espiritual, porque como en la fábula de Samaniego, detrás de los que se comen las frutas y vegetales frescos van los que solo alcanzan las zanahorias secas que dejan, pero sabiendo que al final de la cola vienen los que solo recogen los cogollos sobrantes que arrojan. Y otros peores, que por no alcanzar ni esto viven en indecencia, ya que no pueden ser comprendidos por los que no viven en esa sociedad miserable y des-espiritualizada que ofrece un régimen ateo-materialista, que a fuerza del mimetismo del camaleón en peligro, se mixtifica en ateos con creyentes, en un nada que ver filosófico-religioso, para sobrevivir esta vida sin ninguna duda temporal.
Es por ello que vale la pena ahora, que podemos comparar la realidad con una obra que se considera ya un clásico de proyección científica, (por castristas y por opositores pacíficos por igual), ya que en el fondo el daño lo recibimos todos, leerla y analizarla detenidamente.
En un artículo que leí recientemente, de la pagina Misceláneas de Cuba, se resume lo siguiente sobre la obra: "Si trazamos un paralelo entre esta obra y el desarrollo de la sociedad cubana desde los últimos 45 años, se podrá observar como en cada uno de los sectores de la vida de la sociedad Djilas acierta. En la economía plantea, sabrá que a pesar de ser la más planificada, es la más despilfarradora, nunca alcanza a elevar significativamente el nivel de vida de la población, puesto que constantemente aplaza los recursos para ello, para el logro de algún objetivo ideológico interno, o los desplaza al extranjero a fin de obtener reconocimiento internacional. Bajos salarios y sentimientos de no pertenencia, pérdida de identidad y atropellos legislativos y jurídicos".
Esto no solo explica la proyección de muchos extranjeros "ciegos y tontos" cómplices de tanta ruindad, por acción u omisión, sino de algunas instituciones internacionales etc., que ven los logros que nadie ve y mucho menos sienten los de adentro. Y peor, que muestran al pueblo espoliado y sufrido como una colectividad de lumpen mal  agradecidos de un gobierno "paternalista", que para colmo nos lo ha dado todo. Siendo la realidad a la inversa: una cúpula que es parasitaria y exclusivista, escuchada por los poderes siempre manipulados con el dinero que se le esquilma al pueblo, con fines ideológicos y corruptos.
Cuando se des-espiritualiza una sociedad, se le da vida artificial a la carne, debilitando la vida real que es el espíritu, por lo que se logra aplastar más fácilmente la rebeldía humana y su heroísmo contenido. Todo lo anterior desmoraliza y conduce a variados tipos de desviaciones que favorece, con su "pan y circo modernos", que son los cargos buenos, trabajos privilegiados y glorias humanas pasajeras, etc., a los césares que de tal forma adormecen a sus plebeyos y les aniquilan la voluntad soberana para explotarlos mucho mejor.
En no pocos casos ayudan a formar al delincuente al descompensar los valores éticos y morales, haciéndolos ciudadanos no aptos para enfrentar ideológicamente las tantas y variadas formas de injusticias, es decir, invierten el concepto sabio y esencial del evangelio en general, pero más específicamente, Juan 6:63 que establece: "El espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida."
Esto explica que un por ciento relativamente alto de presos comunes hayan sido "fabricados" por el propio sistema, que encubre verdaderos y potenciales presos políticos, que los convirtió en comunes. El ejemplo del padre citado es tal vez un caso. La prostituye por no tener conciencia espiritual, ni ayuda material suficiente y adecuada, siendo claro que no solo no lo ampara, sino que lo empuja, y es por tanto, también responsable de su creación y de cientos de miles más, por la destrucción espiritual de la sociedad, la misma que ahora no sabemos y comprendemos, si los pastores son ateos comunistas, o los castro-comunistas pastores hipócritas.

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