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lunes, 20 de diciembre de 2010

Y MI DERCHO A REPLICA ¿QUÉ?


LA HABANA, Cuba, diciembre de 2010
Joisy García Martínez.
“El pueblo que soporta una tiranía se la merece”.
José Martí.
Voceros del Barrio han estado alertando a la opinión pública nacional e internacional sobre la nueva estrategia de la policía política, el linchamiento moral de sus animadores es su máxima.
Autoridades del Ministerio de la Agricultura se presentaron en Carretera de San Pedro Finca La Campana, exigiendo demoler antes de 72 horas un rancho rustico o pagar la multa irracional de 3000 pesos. Vecinos del barrio aseguran haber oído comentarios de que la causa es un escrito en la Internet.

Desde hace aproximadamente 23 años estoy viviendo en la Carretera de San Pedro, Finca La Campana s/n Guatao La Lisa, si multiplico 23 por 365 y le sumo los años bisiestos, aproximadamente nos dará un promedio de 8400 días viviendo en el mismo barrio, por lo que supongo que casi todos mis vecinos me conocen, saben como vivo y que pienso.
Sencillamente, soy una voz mas en nuestra comunidad, por lo tanto creo tener derecho a replica.
He visto a mis 15 años de edad, como un agente de la policía política viene a mi casa en una moto ural rusa y reprime a mi padre- existen testigos de tantas ocasiones- exhortándole a no participar en fechas señaladas en concentraciones públicas, he sentido la dolorosa partida de queridos familiares, amigos y vecinos, que por diferentes razones tomaron la determinación del exilio, viví en este barrio dolorosos registros policiales (en mas de una ocasión y no para mi solo), protesté con todos y por todos cuando fuimos victimas de la falta de agua, electricidad, transporte y hasta por el techo de algún que otro vecino que hoy teme visitarme o sencillamente saludar, he ido preso en una ocasión por el recinto policial de100 y aldabo por sospechas increíblemente ilegítimas y liberado sin disculpas 21 días después, he tenido en mi mano un papel que confisca la casa en que he vivido toda mi vida, por la decisión de mi padre de abandonar la isla, me he visto obligado a volver a pagar mi casa por el delito de quedarme en la granja nacional, no he trabajado por 10 años a pesar de pedirlo por diferentes vías establecidas, sufriendo mi familia las consecuencias, y con esta cantidad de despidos ya ni sueño con tal banalidad, he notado el miedo en los ojos de familiares, amigos y vecinos por la anormal decisión mía de opinar y escribir mis vivencias, todo esto y mucho mas sabe nuestro barrio.

Lo que hoy me molesta, es que se me juzguen en contubernio cómplice con el hombre invisible y sin derecho a replica, por decir, escribir y manifestar lo que pienso sobre las verdades que todos conocemos.
En el post que escribí hace ya unos meses para mi blog, que entre otras cosas aclaro es de opinión propia y que titule “El Rancho de Antonio”, no fui extenso y bien explicito, quiero como decimos por aquí remendarlo, trataba de que alguien me oyera, contar la verdad y explicar las trabas burocráticas existentes en esta última reforma agraria.

Por aquellos días comentábamos las actuales medidas implementadas por el gobierno del General Raúl Castro, relacionadas con la repartición de tierras y las cuales no veo mal, dejar de ser un gobierno dueño de casi todo y latifundista, repartir las tierras improductivas -que por años no producen nada- para saciar las urgentes necesidades de nuestro pueblo es bueno, menos mal que a 50 años de revolución se le ocurre a alguien no tener su finca con marabú, sin embargo veo, escucho, pienso y opino -como muchos beneficiados y pueblo en general- que es otra medida con tendencia al fracaso, si no se escuchan y resuelven rápidamente los planteamientos de los emergentes campesinos.
En primer lugar es conocido por todos el crónico burocratismo y la corrupción impregnada que arrastran algunos funcionarios en nuestro país, en segundo lugar nadie va ha sembrar en La Lisa y tener su vivienda en el Vedado, algunos ya han entregado las tierras por ese necesario permiso, si ha todo esto se le suma que esperar para el permiso de construcción de un rancho demora dos años, que fue lo que se demoro el permiso condicionado obtenido por Antonio, creo ver con mis propios ojos, lo bien que van las reformas en la agricultura.
Hoy me siento como un sancionado del destino y de la sociedad por sencillamente ocurrírseme la peregrina idea de haber firmado el Proyecto Varela, fundar un partido ilegal que sueña con algún día con tener voz, abrazar una experiencia colectiva creyéndome apto para ser delegado y que se llamo “Candidatos por el Cambio”, firmar un “Consenso Cívico” el cual solo exige dos puntos medulares para la sociedad civil y recientemente animando el proyecto participativo “ La Voz del Barrio” proyecto que comparto con personas decentes, preocupadas por la situación económica y sociopolítica de nuestro país, y que llevamos adelante pacíficamente, basando nuestros reclamos en derechos indiscutibles y con nuestros propios recursos.

He tenido repetidas veces un sueño, soñé que en un país de este planeta, pensemos en una isla, las personas teníamos todo el derecho a expresarnos, no estaba prohibido asociarse y podíamos traspasar las fronteras con autorización. Teníamos un buen presidente, no se nos negaba ningún derecho y contábamos con las instancias para reclamarlos, sin embargo. despierto y quisiera volver a dormir.
Es fácil levantar el dedo acusador y señalar al verdadero culpable, solamente hay que perder el miedo. La ignorancia podemos superarla, la indolencia que muchos sentimos también, lo que no se puede superar es la idiotez y no voy a tildarme de idiota, desquitársela con los mas débiles son los mecanismos de nuestros detractores y sospecho, que el único objetivo de la demolición del rancho de Antonio fue de carácter político, por su simpatía hacia mi, con el marxquiavelico fin de que nadie sienta la mas mínima simpatía por este humilde, perseguido y maltratado servidor. Hoy le tocó perder al paisano Antoñico -humildísimo y modesto hijo de pinar del Río-, le ayudé sin poder hasta donde pude y muchos lo saben, sin embargo solo puedo asegurar una cosa y es que Antonio en esta ocasión perdió un Rancho, pero gano a un hijo.

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