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jueves, 30 de diciembre de 2010

Premio Sajarov



Mensaje de Guillermo Fariñas al Parlamento Europeo
DDC. | Estrasburgo| 15-12-2010 - 2:07 pm.
'Mi mayor esperanza es que no se dejen engañar por los cantos de sirena de un cruel régimen de comunismo salvaje'.
Respetado Sr Jerzy Buzek, Presidente del Parlamento Europeo. Respetados Vice-Presidentes y honorables Eurodiputados de este foro democrático y plurinacional.
Por desgracia para la tolerancia que tanta falta nos hace en este convulso planeta, no puedo estar junto a ustedes en representación del rebelde pueblo cubano y de esa parte de la ciudadanía nacional, que ya perdió el terror al gobierno totalitario que nos reprime, desde hace el vergonzoso período de 52 años y cuyo ejemplo más actual es el mártir Orlando Zapata Tamayo.
Para desventura de aquellos que nos desgobiernan en nuestra propia Patria, considero que el hecho de no poder salir y regresar voluntariamente a esta Isla que me vio nacer, es ya por sí mismo, el testimonio más fehaciente de que por infortunio nada ha cambiado en el sistema autocrático de mi país.
Dentro de las mentalidades de los gobernantes cubanos actuales, nosotros sus ciudadanos somos, lo que fueron mis ancestros secuestrados en África y traídos a la fuerza a América, en pasados siglos. Para que yo u otro ciudadano de a pie pueda viajar al extranjero, necesito de una Carta de Libertad, como antes la necesitaron los esclavos, sólo que hoy se le denomina Carta Blanca.
Mi mayor esperanza es que no se dejen engañar por los cantos de sirena de un cruel régimen de "comunismo salvaje", cuya única aspiración tras aparentar supuestos cambios económicos, es que la Unión y el Parlamento europeos levanten la posición Común y beneficiarse de los créditos e inversiones, con que se auxilian a los países del Tercer Mundo en los Acuerdos de Cotonou.
Junto a ustedes, de seguro habrán sentados ex presos políticos o de conciencia recientemente excarcelados por el "comunismo salvaje". Sería un error pensar que fueron puestos en libertad, ellos y sus familiares soportan un "destierro psicológico", pues sus seres más queridos resultaron extorsionados por el gobierno neoestalisnista cubano.
Los opositores pacíficos al interior del país que padecemos con estoicismo y racionalidad todas las dificultades materiales o espirituales, asimismo, los peligros de perder la libertad y hasta la vida, como parte que somos de la población nacional más desfavorecida. Aquí dentro, todos sufrimos, pero no nos quejamos, por eso aspiramos a contar con vuestro apoyo.
Respetados Eurodiputados, les solicito no ceder ante las pretensiones de la élite gubernamental cubana, sino se cumplen los siguientes cinco puntos:
Primero: proseguir la liberación sin destierro de todos los presos políticos y de conciencia, además de comprometerse públicamente a jamás encarcelar a opositores políticos no violentos.
Segundo: suprimir de inmediato las golpizas violentas y amenazas a los opositores pacíficos dentro del país, realizadas por los adeptos militares y paramilitares al régimen.
Tercero: anunciar que serán estudiadas y eliminadas todas las leyes cubanas que entren en contradicción con la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Cuarto: otorgar en la práctica diaria las facilidades, para que se creen partidos políticos opositores, medios de prensa no subordinados al sistema de "Socialismo de Estado", sindicatos independientes y cualquier otro tipo de entidades sociales pacíficas.
Quinto: aceptar públicamente que todos los cubanos residentes en la diáspora tienen el derecho a participar en la vida cultural, económica, política y social de Cuba.
En este crucial momento histórico por el que atraviesa mi Patria, ustedes, junto a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo, deben estar atentos a las continuas explosiones sociales y protestas surgidas dentro del país. Debido a la frustración ante la prepotencia de un gobierno, que pudiera dar la orden de ultimar a mis compatriotas. Ojala, Dios no permita, que suceda una innecesaria guerra civil entre cubanos, por la ofuscación de no aceptar que el "Socialismo de Estado" como modelo político ha sido y es un fracaso en todas las zonas geográficas, donde se quiso implantar. Cuestión reconocida ante la prensa extranjera por el propio líder histórico de la mal llamada Revolución cubana.
Los ancianos gobernantes cubanos no desean entender en su cotidiano desprecio a sus gobernados, que ellos deben ser servidores públicos y todos los servidores públicos auténticos les dan las posibilidades a sus compatriotas de sustituirlos o ratificarlos. Ningún gobernante debe pretender ser servido por sus gobernados, como sí es el caso de Cuba.
Mis hermanas y hermanos de lucha e ideas prodemocráticas, tanto los que están todavía dentro de las cárceles, aquellos que aparentemente se encuentran en libertad en las calles y quienes partieron al duro exilio, proseguiremos nuestra desigual contienda no violenta versus los represores castristas y si Dios nos ayuda la ganaremos sin derramamientos de sangre.
Si algo hago en compañía de mis colegas disidentes, es desterrar de mi alma cualquier rencor contra mis adversarios políticos. Una cuestión, que nos hace seres humanos superiores para la reconstrucción de la Patria, es que en el transcurso de esta lucha he aprendido a guiarme por las palabras del primer disidente conocido, Jesucristo: "amad a vuestros enemigos".
Gracias al Parlamento Europeo, por no abandonar al pueblo cubano en este bregar de más de medio siglo hacia la democracia. El Premio Andrei Sajarov a la Libertad de Conciencia 2010, otorgado a mi persona, sólo lo acepto porque me siento cual una pequeña porción de esa rebeldía, que posee este pueblo al que con orgullo y honor pertenezco.
Muchas gracias, respetables eurodiputados por este gesto de no olvidar las calamidades que sufrimos y así acercar la luz de la libertad a mi Patria.
Quiera Dios, que pronto en Cuba se logre la reconciliación entre sus hijos y esta sea bendecida con la democracia.
Licenciado en Psicología
Guillermo Fariñas Hernández
Bibliotecario y periodista independiente, ex prisionero político en tres ocasiones.
*Fuente: Diario ABC.

Centenario de Lezama Lima (Diario De Cuba)



Política de Lezama
Rafael Rojas | México DF| 19-12-2010 - 8:05 pm.
He aquí dos imágenes falsas: Lezama profeta de la Revolución y Lezama aséptico, desentendido de la política en nombre de un arte puro.
Alguien que comienza su carrera literaria a los veintitantos con versos como "mano era sin sangre la seda que borraba/ la perfección que muere de rodillas" o "el espejo se olvida del sonido y de la noche/ y su puerta al cambiante pontífice entreabre" o "espirales de heroicos tenores caen en el pecho de una paloma/ y allí se agitan hasta relucir como flechas en su abrigo de noche", tal vez deba ser pensado, más que como escritor o poeta, como inventor de un idioma, como artífice de una lengua que, en vez de proferir palabras, articula imágenes.
Todos los libros del habanero José Lezama Lima (1910-1976), en poesía —Muerte de Narciso (1937), Enemigo rumor (1941), Aventuras sigilosas (1945), La fijeza (1949), Dador (1960) y Fragmentos a su imán (1970)—, en narrativa —un puñado de cuentos y sus novelas Paradiso (1966) y Oppiano Licario (1976)—, o en ensayo —Analecta del reloj (1953), La expresión americana (1957), Tratados en La Habana (1958) y La cantidad hechizada (1970)— fueron, más allá de sus sentidos explícitos (búsqueda de "otra causalidad", de una "vivencia oblicua" o una "hipertelia", idea de la "participación de la imagen en la historia", noción de "lo americano"…), un intento de reinvención del castellano escrito en Hispanoamérica a mediados del siglo XX.
Como todos los inventores de lenguas fue Lezama portador de un saber poético propio. Un saber que no es recomendable traducir o encapsular —como suponen tantos imitadores o discípulos— en la jerga de una filosofía organizada, de un "sistema poético" o de una estética "neobarroca". Se trata, en todo caso, de un saber más cercano al "no saber" de Georges Bataille, que prefiere remitirse a una suerte de inframundo simbólico de la racionalidad occidental y que entiende la metáfora como forma de intelección de la realidad, no como figura de un discurso epistemológico o metafísico.
Pero además de poeta, narrador y ensayista original, personalísimo, Lezama Lima fue un intelectual público y un pequeño empresario cultural. Fundador y director de cuatro revistas —Verbum (1937), Espuela de Plata (1939-41), Nadie parecía (1942-44) y Orígenes (1944-56)— desarrolló una política intelectual siempre subordinada a la preservación de la autonomía de una comunidad de escritores y artistas. Esa comunidad, generacional y culturalmente heterogénea, mal entendida como ciudad letrada "antivanguardista", "nacionalista" o "católica", llegó a involucrarse, en grado poco reconocido, en la vida cultural cubana de los años 40 y 50 y en la opinión pública de la Isla en esas mismas décadas.
Todas las revistas de Lezama fueron independientes del Estado: la primera fue una publicación universitaria y las tres siguientes, privadas. La más importante y duradera, Orígenes, fue financiada por el coeditor de la misma, el ensayista y crítico José Rodríguez Feo. Esa independencia le permitió a Lezama sostener una permanente posición crítica sobre el orden social y político de la Isla y, específicamente, sobre los gobiernos de Ramón Grau San Martín (1944-1948), Carlos Prío Socarrás (1948-1952) y Fulgencio Batista (1952-1958). No quiere decir esto que Lezama no haya negociado nunca con el poder: lo hizo, sobre todo en el periodo batistiano, pero siempre entendiendo la negociación como práctica y ritual de la autonomía.
La historia oficial recuerda, con frecuencia, que en 1954, en un editorial del número 35 de Orígenes por los diez años de la revista, Lezama habría rechazado una oferta de financiamiento del Instituto Nacional de Cultura del gobierno de Batista, entonces encabezado por Guillermo de Zéndegui. Es en aquella nota donde Lezama parece referirse a los políticos culturales del batistato cuando afirma "estáis incapacitados vitalmente para admirar. Representáis el nihil admirari, escudo de las más viejas decadencias. Habéis hecho la casa con material deleznable, plomada para el simio y piedra de infiernillo". Era la misma nota que anunciaba la salida de Rodríguez Feo de la revista y, por tanto, el agotamiento de su principal fuente de ingresos.
Pero la historia oficial prefiere olvidar que Lezama trabajó durante muchos años en la misma Dirección de Cultura que le ofreció apoyo en 1954 y que en 1952 esa institución, encabezada por Carlos González Palacios, encargó al origenista Cintio Vitier la antología Cincuenta años de la poesía cubana, con motivo del cincuentenario de la República, y premió a dos jóvenes escritores afiliados a Orígenes: Lorenzo García Vega y Roberto Fernández Retamar. Fue precisamente el Instituto Nacional de Cultura del Ministerio de Educación de Batista el editor de La expresión americana, en 1957, y una vía de acceso de Lezama, Vitier y otros origenistas a la editorial de la Universidad Central de Las Villas, donde publicaron varios libros.
Lezama no fue un ermitaño en el campo intelectual de la República —tan sólo sus columnas en el principal periódico de aquellas décadas, Diario de la Marina, bastarían para cuestionar la imagen de aislamiento que informa el mito oficial. Tampoco fue un escritor apolítico o neutral, como le impugnaron los jóvenes de Lunes de Revolución (1959-61), y como en las dos últimas décadas ha sostenido el Ministerio de Cultura de la Isla, aunque en sentido contrario, es decir, como una virtud que facilita la apropiación del legado de Orígenes. En esa oficialización de Lezama, a la que contribuyó intensamente Cintio Vitier, predominan dos imágenes igualmente falsas: la del Lezama profeta de la Revolución y la del Lezama aséptico, desentendido de la política en nombre de un arte puro.
Ambas imágenes se superponen para volver acríticas las relaciones de Lezama con el gobierno de Fidel Castro entre 1959 y 1976. Es cierto que Lezama, como la mayoría de los escritores de su generación cubana e hispanoamericana, celebró la Revolución. Hay varios textos, entre 1959 y 1968, que ilustran esa adhesión sincera. Pero no es menos cierto que desde la aparición de Paradiso, en 1966, retirada de circulación por sus pasajes homosexuales, Lezama comenzó a tener dificultades con la política cultural del nuevo gobierno. En 1968 Lezama fue miembro del jurado que premió el poemario Fuera del juego de Heberto Padilla, en contra de la posición de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y desde entonces quedó involucrado en el proceso de descalificación y ostracismo que se acentuó tras el arresto del joven poeta en 1971 y la humillante "autocrítica" a que fue sometido.
Desde 1970, luego de la aparición de la Poesía completa y los ensayos de La cantidad hechizada, Lezama dejó de ser publicado en vida —su último poemario, Fragmentos a su imán, y su última novela, Oppiano Licario, se editaron después de su muerte. El malestar que sintió a sus 60 años, bajo el orden social y político de la Isla, fue trasmitido con serena elocuencia en cartas a su hermana Eloísa y sus amigos exiliados Gastón Baquero, Julián Orbón, Lorenzo García Vega y Carlos M. Luís. Ese epistolario es testimonio tan legítimo como sus textos en homenaje al Che Guevara o Salvador Allende.
No hay dudas de que la obra de Lezama está recorrida por una poética de la nación cubana y su historia. Pero las empresas editoriales de Lezama tejieron una red intelectual que todavía hoy impresiona por su diversidad geográfica, estética e ideológica. Del Buenos Aires de Jorge Luís Borges y las hermanas Ocampo al Boston de George Santayana, el Londres de T. S. Eliot, el París de Paul Éluard, pasando, desde luego, por el México de Octavio Paz y Carlos Fuentes. Esa red, creada sin auxilio de Estado alguno, bastaría para cuestionar la estrechez del nacionalismo o el tradicionalismo que con frecuencia quieren atribuirse al fundador de Orígenes.
La obra de Lezama es autorreferente, pero no reiterativa, ya que está concebida como un diálogo entre cada uno de sus textos y cada uno de sus géneros. Un diálogo que borra los límites de las propias obras y abandona muchas convenciones escriturales. A veces hay que saltar de libro en libro, de género en género, para seguir el desarrollo de un argumento o las múltiples analogías de una imagen. Hay ficción en sus ensayos, prosa en su poesía y poesía en todos sus textos, incluidos los diarios y el extenso epistolario. Muerte de Narciso, como una piedra en un estanque, produjo una sucesión de anillos concéntricos que aún no acaba. Por eso a Lezama hay que leerlo entero, o no leerlo.
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Rafael Rojas nació en Santa Clara en 1965. Autor de Tumbas sin sosiego. Revolución, disidencia y exilio del intelectual cubano (Premio Anagrama de Ensayo 2006), su libro publicado más reciente es Las repúblicas de aire. Utopía y desencanto en la revolución de Hispanoamérica (Premio de Ensayo Isabel Polanco 2009).
Otro ensayo suyo sobre José Lezama Lima: Lezama y los castillos.