jueves, 2 de agosto de 2012

Olor a miedo.


Son escalofriantes las historias que se narran de la Cuba real, fotos y videos muestran a una Cuba muy lejos de la dañada expectativa de paz y bienestar a la que aspiran sus ciudadanos.
El temor nos llega por contagio, pues es innegable que no todos hemos sufrido un ataque con huevos, o una agresión de una turba de personas "enardecidas" a nuestra casa, de esos que dicen defender fervientemente las políticas del régimen.
Algunos conocidos aseguran haber sido objeto de tratos crueles y degradantes, otros hemos oído y visto promesas de cabillasos e increíbles maniobras de choferes de autos Lada, que a una velocidad impresionante casi nos matan.
Terceros nos muestran las fotos de su última paliza ensangrentada en Morón, y nos cuentan del temor que sienten por su familia desamparada y sin protección. Por suerte para todos la tecnología ha llegado para intentar presentar pruebas, protegernos y quedarse.
Quizás a otros nunca le han llamado ni a contar, pero conoces a personas que aseguran tener motivos muy fuertes para vivir aterrorizados. Algunos piensan que ya están en la "lista negra", y prefieren salir poco de casa. El desasosiego a unos les llega de oídas, narrado por personas que dicen tener las razones del mundo y más para estar intimidados.
Estoy al tanto de que el doloroso daño psicológico llega más allá del Atlántico, como recordatorio de algo que pensaban que ya habían escapado, pero que también gracias a sus cinco sentidos y a su árbol genealógico, les toca. La epidemia del miedo y la inseguridad sobrepasan las aduanas y nuestras fronteras marítimas. ya poco pueden ocultar, pero mucho menos nuestro olor a miedo.

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