jueves, 2 de agosto de 2012

¿Hay algo más importante que un niño?


El 1ro de junio tiene nuestra historia varios acontecimientos transcendentales. En 1944 fue elegido presidente Ramón Grau San Martin (1881-1969). En 1948 fue elegido, según se comenta democráticamente, Carlos Prío Socarrás (1903-1977) y varios acontecimientos más que nos remitirían a una investigación interminable y enorme.
Pero no es politizar lo que me mueve a hacer este escrito, sino un noble recordatorio sobre esta fecha como el Día Internacional de la Infancia.
Nuestro apóstol fue un incansable luchador y trabajador para ellos, resumiéndonos que "nada es más importante en el mundo que la sonrisa de un niño". En Cuba su celebración es en el tercer domingo de julio, aunque debiera ser celebrado todos los días del año.

Este sector no priorizado y siempre frágil, débil ante nuestros ojos, no es debidamente protegido en muchas partes del mundo. Nosotros, como parte de este mundo, no nos quedamos fuera de esa indefensión infantil. Teniendo el Gobierno como justificación un embargo-bloqueo que nos pareciera infinito y nunca vencido, que amargamente y como carambola por los bajos salarios existentes y otros etc., les toca a nuestros hijos.
Digan lo que digan, los que no tienen ojos, oídos, ni corazón, y solamente piensan en sus egoístas posiciones políticas, hoy, hasta alimentarlos debidamente es una odisea. Hay que hacer un llamado a la apertura no politizada sobre la felicidad de los niños. Este día un regalo, una fiesta y un momento feliz. Venga de donde venga, pero respetuosamente, debe ser bienvenido y bendecido. Así debe ser, ¿qué sabrán los niños en su enorme ingenuidad de escaseces, de políticas erradas, de bandos de izquierda-derecha y de miedos?
En este enorme problema divisorio político cubano hay que hacer un llamado a todos los opinadores y aspirantes políticos a dejar esa tendencia de hablar sobre odios y otras ambiciones, más en este día. Una meta a trazarnos podría acompañar esta jornada y su slogan decir: "cero política hoy, haz feliz a los niños que te rodean". No crean que no podemos lograrlo, intentémoslo, no hay nada mas reconfortante que reconciliarnos, perdonarnos, y mucho más ante la sonrisa noble de ellos.
Aunque a decir verdad y siendo sincero, a algunos que los perdone Dios, yo ya los perdoné, y la historia que a todos nos ha de pasar algún día la cuenta, se encargará de ponerlos en el lugar que van y merecen.