jueves, 2 de agosto de 2012

Entre el amor o el temor. El terror.


Primera parte.
Así ha dicho Jehová: "Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová." Jeremías, 17.5.
En 1513, Nicolás Maquiavelo (1469-1527), indiscutible genio malévolo de los intríngulis políticos, con espeluznante sagacidad e inclusive con evidente desprecio por el pueblo, obsequió su obra "El príncipe" en Florencia, Italia, a Lorenzo II de Medici, Duque de Urbino (1492-1519). Más que todo, como servilismo vil y cobardía, para demostrarle apoyo, mientras se encontraba confinado supuestamente por conspiración, es decir, en el centro de las interminables intrigas palaciegas que hasta el día de hoy no dejan de existir entre las elites gobernantes.
Entre los postulados que más sobresalen en la observación global de sus tesis "maquiavélicas" se encuentran: su perfil pro-tiránico, su claro pensamiento despectivo hacia las masas populares, y su indiferencia hacia el dolor y sufrimiento del pueblo, no solamente con conceptos, sino con métodos de aplastamiento y de dominación sanguinarios; uno de los cuales, quizás el más cínico, es que entre seleccionar el amor o el temor del pueblo, debe preferir este último, puesto que el amor es más fácil de olvidar, que el temor, ya que siempre lo perseguirá, como si fuera una especie de rebano fatuo y despreciable, más apegado a los bienes que a la sangre.
Dócil en el temor y manipulable en la escasez.
Si alguna vez se realizara un estudio especializado, no solo sobre la técnica de dominio socio-político de la dictadura Castro-comunista, sino del sistema comunista internacional en general, no podría prescindirse del análisis detallado de la aplicación directa o indirecta del ingenio diabólico negativo contenido en "El príncipe" sobre el dominio tiránico de un gobernante respecto a sus coterráneos, pues no solo incluye con agudeza escalofriante diversas maquinaciones y procedimientos, persiguiendo enseñar a obtener dominio, poder y riquezas bajo la impunidad criminal del desprecio al pueblo, sino que los justifica como un fin que bien vale cualquier medio.
Este folleto, lejos de ser un manual exclusivo para ambiciosos totalitarios absolutos, es una guía para una enorme mayoría de supremacistas y racistas, independiente del partido político al que pertenezca, pudiéndose aplicar parcialmente métodos encubiertos para propósitos menos elevados terroríficamente, lo que ha garantizado una siempre vigencia de los múltiples postulados malévolos contenidos en el manual.
Es el caso del ya políticamente fenecido engendro "Tirano en Jefe", el que extremó la aplicación diabólica de los postulados y añadió frutos de su satánica cosecha, a quien se le fue la mano, y donde Maquiavelo se refirió a temor lo sustituyó por terror, al igual que otros como: Lenin, Stalin, Trujillo, Hussein, Gadafi, etc. Entre los más relevantes postulados, cuya aplicación sugieren están:
- Relegar del cargo a los seguidores del adversario. Aplicado no solo a los partidarios del régimen anterior, sino inclusive a los que no respondieron a su directriz de no votar por el candidato oficialista Andrés Rivero Agüero (1905-1997), sancionándolos a diez años de suspensión de derechos políticos, a pesar de que ejercieron sus derechos legales. De paso, como es conocido, no tenía el caudal humano políticamente confiable para dominar toda la nación, y como una medida doblemente beneficiosa, estableció tareas masivas a sus simpatizantes como alfabetizar, recoger café, etc., con lo cual a la vista pública se apreciaba como amante indescriptible de su pueblo. Mientras, encubiertamente, preparaba una cantera voluminosa y segura para sus fuerzas políticas y ejecutivas en general. Cosa probada, pues a los que enseñó a escribir y leer, les prohibió pensar, asociarse, hablar, etc.
- Aunque sugiere evitar ganarse el odio masivo, no interfiriendo con los privilegios y bienes materiales de los súbditos, olvida más rápido la muerte de su padre que la perdida de las riquezas, deja abierta la posibilidad, pero solo se le aplica la sanción que le imposibilite vengarse, como lo ha hecho durante más de medio siglo, fusilando, desterrando, aplastando hasta el polvo a todo opositor, familia y hasta simpatizante, por lo que cuando uno cae en desgracia ante el régimen de oprobio, también pierde familia, amistades etc.
- Los hombres (continua Maquiavelo) son tan simples, que aquel que los engaña encontraría siempre a fatuos que se dejaran engañar, como los cientos de miles de muertos de hambre y porristas calamitosos de la sociedad que todavía aplauden y van a las plazas, o que siendo estafados políticos y más económicos, sirven de turbas criminales cómplices contra el pueblo rebelde y angustiado.
- Las armas son sostén de las leyes, manipuladas a conveniencia, pues a los hombres hay que conquistarlos o eliminarlos, como ha sido la practica feroz del Castro-comunismo, siendo el valedero real, la cúpula y los extranjeros, cuyo dinero ha sido la visa extorsionadora y oprobiosa que nos ha convertido en ciudadanos de facto, intermediarios o mensajeros celestinos ante estrados internacionales.
- No hay mejor profeta que el que está armado, (este Satán no supo nunca de Cristo), no obstante debe ser ágil en fingir y disimular, con lo cual más que reflejarlo (al cadáver político) pareciera que lo reproduce, lo clona en la historia a más de cuatro siglos después. El único medio seguro de dominar una ciudad acostumbrada a vivir libre es destruyéndola, cuyo plan siniestro se ha multiplicado sobre un país completo, que más parece bombardeado por explosiones de tiempo deprimente y atacado por las armas bacteriológicas de la corrupción generalizada, la pobreza, la hambruna nacional, la des-espiritualización y la mentira.
- Es preferible ser autoritario a ser liberal, evitando los hechos de violencia y masacre que afecten a toda la población, y solo ejecutando a personas para mantener el autoritarismo, que por ser hechos individuales los pueblos olvidan, siempre inconscientes y volubles, no auto reflejándose, pero los atemoriza para su control.
- Para un príncipe, la postura neutral sobre las guerras es desventajosa y solamente retrasa los problemas. Meter en cada atolladero posible al pueblo, el que así no podrá ocuparse de su propia liberación. Amenazas de agresión, participación en guerras ajenas, colaboración con las guerrillas, y conciliábulos en aquelarres políticos, han sido constantes métodos de distracción y sufrimientos. Desde el comienzo de esta tragedia nacional, mal hallada para la suerte del cubano, a la que tristemente se denominó: "Revolución" hasta el día de hoy, 53 años después, como en las ecuaciones matemáticas, la constante han sido los hechos devenidos en sangre, misterios de muertes carcelarias y extra judiciales, masacres y criminalidad de estado, que como columna vertebral del poder, ha sido el cómplice sombrío de imposiciones astutas de leyes y arbitrios que en resumen puede sintetizarse en mas que temor, terror, es cantar y reír en un país cuya idiosincrasia es cantar y reír en las malas y en las buenas.
Se ha documentado que cuando el asalto al cuartel Moncada era innecesario la masacre a los enfermos en el hospital militar, que solo perseguía aterrorizar. En el alzamiento guerrillero en la Sierra Maestra y otras áreas montañosas, la abundancia de los fusilamientos era tan frecuente que iba desde la causal de la sustracción de una lata de leche condensada, hasta las sospechas de traición. Se dice que hasta se utilizaban alambres de púas de las cercas, en sustitución de sogas.
Al triunfo del desastre sociopolítico, tal fue la alarma internacional, que el silencio cómplice fue interrumpido por campanas de protestas, por tantos fusilamientos en que los ejecutores visibles máximos, trás de los cuales se ocultaba el del Fusilador en Jefe, fueron en La Habana el argentino Ernesto Guevara, y en Santiago el actual General en Jefe.
Las protestas internacionales lograron paralizar el proyecto aterrorizador que se extendía, salvando así la vida de más de 60 pilotos apresados, entre otros.
La tragedia dantesca de las prisiones, desde un principio hasta hoy, ha sido tal que no se podría contabilizar la cantidad de muertos a bayonetazos, disparos incluso dentro de las galeras, suicidios reales y provocados por las condiciones inhumanas, de maltratos crueles y degradantes, impunes hambrunas y falta de atenciones médicas mínimas, sin que siquiera se permitan sin golpes, sin turbas y calumnias, familiares o comités que aboguen por un trato humano.
Los ametrallamientos de barcos con niños, mujeres y hombres indefensos, cuyos ejecutores en impunidad hoy pasean por las ciudades, hundimiento de remolcadores, fusilamientos de numerosos casos solo por brindar mensajes terroríficos a la población, derribamiento de aviones civiles desarmados, etc.., No dan a creer las generosidades de que alardea la cúpula de la mentira. Todo lo anterior podría resumirse en ese quejido de ¡Pobre Cuba, tu lamento, tus lagrimas y tanto dolor, no caben en el espacio en que has sido hundida en el mar!
Continuará.

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