jueves, 26 de enero de 2012

Ya no quedan excusas, ¿Por qué no renuncian?



La Habana Cuba, enero de 2012
Joisy García Martínez.

En el Nuevo Herald, del martes 17 de enero un artículo nos lo advertía, nos alertaba. Anunciaba, que su esposa Maritza había confirmado, atreves de los galenos que lo desatendían, su eminente muerte, y continuaban informándonos, que nunca claudicó con los militares del régimen imperante, al sentir injusto su encierro, y negarse a ponerse el uniforme de preso común, a que lo obligaban. Era un opositor, al cual nunca conocí en persona, pero defendía su derecho a seguir rechazando sinrazones, acción que despierta la admiración de los que compartimos el amplio concepto de dignidad humana y justicia.

Un SMS de la bloguera Yoani Sánchez que llego a las 8:56PM a mi único medio de comunicación con el exterior e interior me dio la desagradable noticia de la muerte de Wilmar Villar en Santiago de Cuba, en el se decía: “#Cuba Hable con Maritza esposa de Wilmar Villar y confirma su muerte en Stgo de Cuba, después de más de 50 días en huelga de hambre. No le han dejado ver el cuerpo. Más información al +5353842338”

Después de buscar mi Biblia, rezar y pedirle a Dios entendimiento, sabiduría y muchas otras más, desentendido del miedo, que no nos hace pensar, y ser mejores personas, retweetie (RT) el mensaje para mi cuenta en la internet y automáticamente lo comuniqué a varios amigos mas, ya lamentablemente lo habíamos conversado en horas tempranas de la mañana, varios comunicadores y amigos, pensábamos que podría ser inminente su fallecimiento, por conocer la arrogancia y el fuero prepotente del poder militar contra el individuo, lo percibíamos.

Posteriormente, en una acción cívica personal, descoordinada y sin proponerme fines de protagonismos indebidos a causa de una muerte evitable y cruel, que lo único que busca es trasmitir a los que nos observan y persiguen, nuestra indignación y repudio por lo sucedido, colgué en la puerta de mi casa un trapo negro, en señal del luto de este hogar cubano, pues entendí que Wilmar ha alcanzado su condición de mártir, sin quizás habérselo propuesto.

Su caso ha provocado fuertes expresiones de apoyo de parte de todos los disidentes y hasta existen comparaciones con Orlando Zapata Tamayo, un preso político que murió el 23 de febrero del 2010, después de una prolongada huelga de hambre de más de 80 días.

No nos queda más que despedir con gran tristeza a otro nuevo mártir, a un nuevo hermano que se suma a la creciente lista del martirologio antagonista. La dignidad humana, ganó nuevamente sobre los militares. Me he estado preguntando: ¿Cuándo podrán entender que esos “anónimos momentáneos” para la mayoría de nuestro pueblo, serán la base que fraguará una nueva y libre república? No nos hacen falta más muertos, detengan el creciente y sostenido abuso en las calles y prisiones del holocausto-castrista.

¿Será, que no se dan cuenta, que en estos más de 53 años de régimen militar, ya nada tiene excusas, mucho menos la muerte y el sufrimiento, de uno solo de nuestros hermanos?
Ya no quedan excusas, ¿Por qué no renuncian?