martes, 18 de octubre de 2011

Razones sin razonamiento.

La Habana, Cuba, octubre de 2011
Joisy García Martínez.

¿Existirán terroristas buenos y terroristas malos?
Hoy es 6 de octubre del 2011, un decreto en Cuba declara esta fecha como el “Día de las víctimas del terrorismo de Estado” aunque no sé cuando pueda hacer público este pequeño análisis, lo escribo sin permiso, no me autocensuro, reflexiono.

El  terrorismo de Estado consiste en la utilización, por parte de un Gobierno, de métodos ilegítimos orientados a infundir el miedo dentro de una población civil determinada para alcanzar sus objetivos sociales, políticos o militares, o fomentar comportamientos que no se producirían. Dichas actuaciones suelen justificarlas los Gobiernos  como “Razones de Estado” que no es más que un término Maquiavélico para referirse a las medidas excepcionales que ejerce un gobernante con el objetivo de incrementar la salud y la fuerza de un estado, bajo el supuesto de que la pervivencia del estado es un valor supremo a otros derechos individuales y colectivos.

Luego de una extensa diatriba por los amplios medios de difusión del gobierno, para justificar el envío de espías a cuanto movimiento renazca, recolectar cuanta información puedan, para con ello volver a atacar a tanto pueblo desplazado, por tanta injusticia, adolorido hasta en su separación familiar, los oficialistas basándose en las acciones violentas de dos extremistas y algún que otro más, la justifican con un simple “Estado de necesidad o Razones de Estado” como si se dirigieran a una comunidad de bobos, o de unánimes secuaces.

Excusas trastornadas como el dólar por chavitos aparecen en las reflexiones del caro equipo de redacción privado-gubernamental, como quienes no se ruborizaran, por los tantos abusos, torturas y atropellos carcelarios existentes, ahora extendidos sin rubor en las calles, tanto a hombres como a mujeres, en ningún momento se ha hecho mención, al tal terrorífico superterrorista, cuyas acciones de lesa humanidad provoco alrededor de 3,000 muertos sin contar los miles de lesionados vitalicios, y no uno sino tres aviones llenos de hombres mujeres y niños totalmente inocentes, ni una sola mención a tanta horrenda maldad.

Ningún crimen se justifica.
En la breve y condenadora actitud contra las acciones de los aliados, apoyando al pueblo Libio, contra el sanguinario Gadafi, tampoco una mínima reflexión contra sus viles masacres contra todo opositor sin importar cuánto civil, muera. Si esta forma perversa y manipuladora de pensar, es valedera, también podría definirse como válida, legitima, y más que justificada, que el pueblo disidente tenga que acudir al estado de necesidad para protegerse de cuantas medidas entienda pertinente, ante tanto Terrorismo de Estado, como  han sido y son los ametrallamientos, hundimientos de remolcadores con decenas de personas masacradas, balsas tiroteadas, hundidas, y las cada vez mas crecientes escaladas de violencia contra opositores pacíficos, y nuevas víctimas en que “no aparece el culpable homicida”. Por lo tanto es más que aceptable, que este pueblo, verdadero David, se auxilie contra el gigante Goliat, disfrazado por años de Meñique.

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