jueves, 1 de septiembre de 2011

Despedida de duelo a un vivo que ya está muerto.

La Habana Cuba, Agosto de 2011
Joisy García Martínez.

Un amigo quiso expresar sus experiencias en nuestra sufrida nación y sus puntos de vista a través de este blog, como uno de los objetivos que me he trazado es oír opiniones, aquí está la de él.

Al triunfo de ese desastre infinito al que se le llamo revolución, a fuerza de haber vivido en el nivel más pobre de la imperfecta sociedad cubana de los 50, ya sabía de hambrunas e injusticias, en medio de una deficiente e inconexa preparación religiosa, cuyo mayor logro era haber oído a medio creer de una supuesta existencia mas allá de la muerte , y un amor tibio a un mixtico Cristo, materializado por una imagen de un Sagrado Corazón, que fue prohibido en la sala de mi casa por las huestes ateas de la autoridad “proletaria”.

Y entre tantas injusticias y dudas emergió como un Dios pagano de la esperanza, siempre mentiroso, al que hoy, en vida destruida, en mi nombre y en el de tanto pueblo sufrido, me siento en la obligación de despedirle el duelo, en medio de un perdón a Dios, por no haber podido diferenciar el Todo de la Nada.

Y bajaron de la sierra con aquel atuendo mesiánico de cabelleras y barbas, cubiertos de Mari-Juanas e imágenes religiosas. Pero con el odio y la ambición infinita escondidos en las sombras de las promesas y los fusiles.

Luego de más de medio siglo de retroceso sostenido, donde los héroes visibles resultan más bien, halas levas timoratos, oportunistas cómplices, aplaudidores de incumplimientos históricos, adoradores de la demagogia y nuevas injusticias, como un Robinson Crusoe colectivo en catástrofe nacional, en una isla cada vez más deshabitada de amor, crecimiento material y espiritual. Y fue así que comenzó el “no más soberanos supremos, ni Cesar ni burgués ni Dios” en esta patria otra vez desflorada por su amanta y estafador de turno, entre nacionalizaciones y confiscaciones del supuesto todo empresario “rico ladrón”, causante de todos los males y cómplice del imperio que más tarde nos convertiría en una feudo-república.

El programa de erradicación de la corrupción, injusticia, desigualdades, abusos, latifundios, riquezas mal habidas, etc. de donde emergía como diamante político, parodiando a los pinos nuevos de Martí, aquel hombre nuevo, lleno de virtudes fruto de la llamada revolución, aquella quijotesca ensoñación casi divina, aquello que sería el fruto a base de sacrificios, es el doloroso hoy, el presente bañado en sangre por el Robín Hood justiciero, cuyo recorrido lleno de fusilamientos, prisión, opresión, separaciones de familias, dolores sociales, hambrunas, escaseces y des-espiritualización se convierten hoy en el testamento logrado por ese Dios nefasto y sus testaferros, al que él Dios único y verdadero, le ha permitido ver su muerte en vida seca y fracasado lo verdaderamente logrado.

Más de 50 años de pobreza nutricional, hambruna sostenida, con miedo incluso a expresarla, devaluación de la moneda nacional a centavos, también de la ciudadanía, donde el extranjero es el valedero de facto al mejor estilo maquiavélico. Tantos planes fracasados, que hicieron que la revolución del 59, como la del 33 la viera irse a bolinas, como diría un ya olvidado testaferro.

No salir del monocultivo y monoproducción, no desecación de la Ciénaga de Zapata, no potencia medica, ni pesquera, ni deportiva, no abundancias de injusticias y miedos, fracasos en el desarrollo ganadero, agrario, industrial y en lontananza una quimérica Ubre Blanca de increíbles cien litros de leche diarios, como símbolo del cuento de la buena pipa, no cordón de la Habana con el supuesto abastecimiento de frutas, no zafra de los 10 millones de toneladas.

Hundimiento espiritual con generaciones en la frustración y el alcoholismo, desesperanzadas, suicidas, desvirtuadas en proporciones alarmantes, lejanas totalmente de aquel hombre nuevo prometido. Inmisericorde represión y masacre de todo opositor o simple disidente, ametrallamiento de barcos, hundimiento de remolcadores, lanchas, balsas, que empequeñecen su malévola crueldad, las injusticias de los tantos fusilados por abuso de poder del régimen anterior. Un reguero, de decenas de miles de inmigrantes en un pueblo sin vocación migratoria, y que de las guerras ajenas, para satisfacción del ego y sus compromisos políticos adquiridos… Desintegración galopante de la familia. Corrupción inaudita y desvergonzada en los procedimientos electivos y de renovación política de una patria secuestrada, que no solo extorsiona el derecho de una oposición, sino que permite, por su control manipulado, la existencia de una dinastía sin corona, continuadora de la enfermedad, de la epidemia.

El cacareado y millones de veces argumentado logro de supuesta educación y sistema de salud “gratis” que en verdad el pueblo paga con sangre, sudor y lagrimas diarias, vitrina falsearía de un gobierno que impide a lo largo de la vida, casi la posibilidad de poder comprar una bicicleta, con su promedio de salario de 15 dólares al mes y con un sistema de transportación publica peor que 50 años atrás.

Perdida de los derechos históricos individuales de viajar, asociarnos, expresarnos, conciencia sin consecuencias políticas y laborales. Ausencia de seguridad social suficiente y competitiva, causal silenciosa de manipuladas cifras estadísticas, de increíble número de suicidios de la tercera edad, sin incluir los abusos a los que se enfrentan. Destrucción de la sociedad civil, impedida, controlada o manipulada por el monopolio del poder y la injusticia…Porque a la tristeza de la escases hasta de la leche para los niños, se le suma la de los juguetes, en una vida ausente de padres inmigrados, muertos o presos… la degradación con la nueva justicia proletaria “ del carácter viril, solidario familiar y humano de sociedad, ha llegado al extremo, como surrealista macabro, de conceptuar a las madres, hijas y sufridas esposas, como mercenarias, por clamar su dolor natural, por sus familiares injustamente encarcelados… porque a fuerza de tan pronunciada desigualdad, justifican ahora y la apellidan sociedad igualitaria pero no igualitarista, con lo que ahora quieren justificar las enormes desigualdades, de quienes viven en la mas opípara opulencia, en el país del hambre y viviendo en palacios o semipalacios con piscinas termo graduadas, en un país no librado de apagones, mientras medio millón de familias carecen de viviendas y otro tanto en inhabitables o inmundas.

Que de aquella supresión de la prostitución, vicio natural de la supuesta retrógrada sociedad, en esta mentirosa y diabólica, resurgió frontal y encubierta, se multiplicó a niveles nunca vistos, hembras y varones, en estiércol del placer y el lívido del cuerpo, sin ya importar el alma des-espiritualizada.

Por todo ello y mas, y mi vida destruida. Por mi familia por tantas vidas frustradas, a las que más bien se les quito y se les ofreció villas y castillas, las que mueren en el poco a poco del aplastamiento de las circunstancias, es que hago este duelo, al muerto que todavía respira en el hedor de esta realidad que lo regreso a la nada.

La revolución se fue a bolinas, y con ella, como los generales de Nerón, y los soldados del Cesar sus secuaces. Que la historia no los absolvió, sino que los absolvió. Lo arrojo al abismo de la nada, de tanto dolor creado por un ego asombrosamente ambicioso, siendo en el fondo quien más perdió, porque tarde pero seguro el pueblo, como fénix, renacerá, pero este muerto, hasta con cada nombre en que pensó perpetuara su vanagloria, se irá a algo peor que al basurero de la historia, al infinito de la nada, permitiendo al fin, vivir en paz, a los que logren sobrevivir a más de medio siglo de Holo-castro.