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jueves, 4 de agosto de 2011

Bendita Internet.



La Habana, Cuba, julio de 2011
Joisy García Martínez.

Mediante la Internet los seres humanos satisfacemos esa enorme necesidad que sentimos de expresarnos y comunicarnos.
El pasado jueves 28 de julio pude experimentar lo que para mí y muchos colegas es una novedad, se trata de un programa conocido como Skype, herramienta que básicamente nos permite comunicarnos de forma gratuita con el resto del mundo a través de internet. El programa lógicamente necesita un interlocutor, en mi caso yo había escogido como copartícipe a mi padre, el cual no veía en vivo desde el 21 de agosto de 1994, hace apenas unos 17 años, cuando muchos cubanos decidieron abandonar la Isla y en un intenso maratón balsístico surcaron los mares y fueron interceptados en altamar por el servicio de guardacostas de los Estados Unidos, convirtiendo la base naval de Guantánamo en un emergente campo de refugiados cubanos.

No podía creer que en tan pocos segundos tendría frente a mí a quien me engendró, que podríamos hablar y vernos en vivo después de más de 17 prolongadas primaveras. Como un regalo inesperado salió de la Webcam la imagen recordada y querida, pero envejecida de mi papá, a pesar de desperfectos técnicos establecimos contacto visual, se apretó mi pecho y humedecieron mis ojos, muestras de solidaridad a mi alrededor no me permitían ocultar lo que sentía en mi interior, parecía un trabajador de un programa espacial de la NASA, me daba cuenta de mis espacios despojados, de los momentos perdidos, del atraso tecnológico en que vivimos los desconectados ciudadanos de esta Isla.

No encuentro palabras para describir lo que todavía siento, no existen frases de agradecimientos para todos los que de una u otra forma hicieron posible el milagro tecnológico, pensaba en mi apartado pueblito de campo sin acceso a Internet, en los que como yo llevan semanas, meses y años sin comunicación con nuestros familiares, no creerían lo asequible que es y lo bien que nos hace la comunicación.
Comencé a imaginar lo útil que será el internet para la nueva generación, imaginé a dos colegas galenos consultando sobre un paciente, imaginé conferencias universitarias, imaginé transferencias tecnológicas entre profesionales, imaginé mas, imagine un mundo mejor y dinámico.

Por más que lo intenten, muy pronto, nadie podrá interponerse entre familias y colegas, la globalización de las comunicaciones no podrá ser dilatada por quienes le temen a las visibles verdades, quienes quisieran continuar en pleito y huyen de la necesaria tecnología, me pregunto: ¿Cuál será el costo a mediano y largo plazo para todos si no nos ponemos al día? ¿Cuál es el riesgo y cuál es el beneficio en esta carrera contra reloj, quiénes ganan o pierden?
Desde entonces busco y no encuentro al ser humano enemigo del afecto familiar, desde entonces busco y no encuentro una sola razón para seguir dilatando nuestro ya atrasado acceso a la bendita y revolucionaria Internet.

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