martes, 14 de junio de 2011

¿Leer me hace de la CIA o del G-2?

La Habana, Cuba, junio de 2011
Joisy García Martínez.

Este libro es para Jill.
El libro comienza con una hermosa nota, ya nos dice del autor, se lo dedica a su esposa Jill. Estoy ante la obra de un experto, que según el ex secretario de Relaciones Exteriores y ex candidato presidencial de México Jorge Castañeda, combina más de 33 años de conocimientos como analista de la CIA con una prosa viva y rigurosa. La combinación se presta sobre todo para analizar esta némesis de la CIA durante casi más de medio siglo y para descifrar el futuro de Cuba: un país cuya importancia para los Estados Unidos y para Latinoamérica no debe desestimarse, su nombre Brian Latell.

Por su trayectoria, Brian Latell tiene un profundo conocimiento de los dos hermanos Castro y es considerado el gran experto norteamericano en el tema Cuba. Fue funcionario de Inteligencia Nacional para América Latina entre 1990 y 1994 y el más alto analista de Cuba y la región para todas las agencias norteamericanas de inteligencia. Les ha seguido la pista y ha escrito sobre los Castro desde los años 60, y sus escritos han sido fuente de información para presidentes estadounidenses y políticos.

El libro “Después de Fidel, La historia secreta del régimen de Castro y quien lo sucederá” que por supuesto, es censurado por el gobierno de los hermanos para los cubanos en la Isla, pude adquirirlo en una biblioteca independiente, para conseguir y actualizar datos el autor se puso en deuda con miembros de la familia Castro, ex amigos y compañeros de estudios, maestros, colegas y conocidos que accedieron a ser entrevistados. Archivistas y bibliotecarios del Congreso de E.U., varias Universidades y Bibliotecas cooperaron en demasiadas formas con el autor como para escribirlas y dilatar este post.

El último párrafo del libro dice: Según Huber Matos, el antiguo guerrillero que luchó al lado de los hermanos Castro, “los traumas de Raúl son el resultado de ser hermano de Fidel”. Entonces, quizás, la muerte de Fidel será la catarsis de Raúl.

Mi compañía de fin de semana me abre los ojos y en ciertos aspectos estimula la imaginación de la desesperanzada realidad en que vivimos, tal vez después de los últimos días de Franco ¡digo! de Castro, el próximo caudillo pueda hacer felices a los cubanos y pasar a la historia como el hombre que nos trajo la dilatada apertura, la dignidad y la necesaria reconciliación nacional.